Quédate en Madrid

«Estrella de la Plaza»

Con toda seguridad puedo decir que Madrid es una de las ciudades del mundo con más historia, como capital de España es punto de encuentro obligado para quien viaja a Europa.

 

La estatua del Oso y del Madroño es una escultura de Antonio Navarro Santafé y representa las armas heráldicas de la Villa. Cabe mencionar y propósito que estamos en enero, que fue colocada el día 10 de este mes en el año de 1967, en la cara oriental de la Puerta del Sol, entre las calles de Alcalá y Carrera de San Jerónimo.

 

«De plata, un oso de sable apoyado en un madroño sinople, frutado de gules. Bordura de azul, cargada de siete estrellas de plata. Al timbre, corona real abierta». Así es la descripción heráldica del escudo de la ciudad de Madrid.

 

Según los historiadores, el origen de este escudo es similar al de otros medievales, y se remonta al siglo XII, cuando comenzaron a utilizarse como insignia bélica para distinguir a unos caballeros de otros. Fue utilizado por primera vez por parte de las tropas madrileñas en contra de sus enemigos, los musulmanes en Andalucía.

 

¿Por qué un oso? Cuenta la leyenda que se eligió un oso como emblema en homenaje a un oso pardo que el rey Alfonso XI cazó en uno de los montes cercanos a la capital. En aquel entonces, era frecuente que estos animales vagaran por las inmediaciones de la ciudad, literalmente los podían encontrar en la plaza.

 

Lo que se torna polémico, va en relación al sexo del animal. Y es que, según sostenía hace unos años el director del Archivo Histórico de la Villa, antaño el blasón de del Concejo llevaba una osa sobre un campo blanco. En heráldica, las hembras eran el símbolo de la fecundidad y la abundancia.

 

El oso estaba al principio unido a una torre, que sería sustituida posteriormente por un madroño. Estos árboles eran habituales en las afueras de la ciudad durante toda la época medieval. No obstante, el origen de este símbolo se remonta a un hecho concreto ocurrido en el siglo XIII.

 

En aquel entonces se produjo una disputa entre la Villa y el cabildo de la clerecía de Madrid sobre la propiedad de ciertos terrenos que ambos reclamaban, un pleito entre vecinos podríamos decir. Finalmente, se consiguió llegar a un acuerdo por el que la Villa se quedaba con los territorios arbolados y el cabildo con los sitios de pasto. Por ello, se decidió incluir este árbol en el emblema de la ciudad.

 

Además, se decidió situar al oso en actitud de comerse las hojas porque, según se creía entonces, estas eran un buen remedio contra la peste.

 

Así, con un poco de historia, podemos enriquecer y aprender más de cada momento atrapado por la cámara. Cuando vayas a Madrid, ve a la Puerta del Sol y disfruta de esta escultura tan llena de simbolismos.

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