Polémico, siempre polémico

«Atentado a las Tradiciones»

 

La humanidad como la conocemos tiene como origen dos géneros, pero ¿qué pasa con la diversidad? Partimos nuevamente de que todos somos seres humanos y unos por nacimiento y otros por elección, toman “rumbos de género” distintos. Este es un tema que polariza y divide, pero en estos tiempos el punto no es dividir ni restar, si no sumar respeto, tolerancia y una mente abierta para tener claro que una persona puede ser y hacer de su vida lo que elija. Importante es no perder de vista que externar el pensamiento no es sinónimo de violentar al vecino, hay que vivir en congruencia, buscar, encontrar y entender que no pensamos igual, que no sentimos igual y que es necesaria la apertura ante cualquier manifestación, sin perder de vista esa delgada línea que existe entre el derecho a ser diferente y a saber que no todos están de acuerdo con las diferencias.

 

Junio es un mes simbólico para las expresiones de diversidad sexual en todo el mundo. La historia del «mes del orgullo gay» empieza a mediados del siglo XX, en Nueva York. A partir del conocido conflicto en el bar Stonewall, que ocurrió un 28 de junio de 1969, estallaron una serie de movimientos sociales en varios lugares del planeta que exigían respeto y libertades para los ciudadanos que no compartían los lineamientos heterosexuales.

 

En México, las primeras marchas donde participaron colectivos LGBT se realizaron en 1978, al margen de otros eventos políticos. El 28 de julio de ese año, el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria se unió a una manifestación que conmemoraba la Revolución Cubana. El 2 de octubre fue la primera década de la matanza de Tlatelolco, donde también se formaron pequeños “colectivos sexo-diversos”. Aunque la primera marcha exclusiva del orgullo gay se llevó a cabo en 1979 se considera el año de 1978 como el origen de dichas expresiones masivas.

 

Es por esto que en 2019, se conmemoran los 41 años de este acto en México y el número coincide con otro polémico suceso que ocurrió en 1901, durante el Porfiriato: “El baile de los 41”. Resulta ser que el 18 de noviembre de ese año, una redada policíaca arrestó a 42 homosexuales y travestis durante una fiesta privada. La mayoría eran de la aristocracia y entre éstos estaba Ignacio de la Torre, el yerno de Porfirio Díaz, pero se le separó del resto y se trató de ocultar su participación, ajustando las cifras oficiales a «41 detenidos». Motivo por el cual, el lema de la Marcha del Orgullo Gay de la Ciudad de México de este 2019 será «Orgullo 41: Ser es resistir».

 

La noción básica del «orgullo LGTB» reside en que ninguna persona debe avergonzarse de lo que es, sea cual sea su sexo biológico, su orientación sexoafectiva, su identidad sexual o su rol de género. Surge como una respuesta política hacia distintos mecanismos que el sistema patriarcal utiliza contra quienes se «desvían» de la heteronormatividad…

 
 

Sea cual sea nuestra elección y si la bandera que defendemos es monocromática o multicolor, recordemos que todos podemos levantar la voz, sin faltar al principio básico de respeto, tolerancia, empatía y conciencia de que como seres humanos habitamos un mundo donde no podemos cerrar los ojos a lo que no es igual a nosotros y pensar que tenemos la verdad absoluta.

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