La Tierra que habitamos

«Atentado contra la Naturaleza»

 

Siguiendo con las fechas importantes y por esto de las conmemoraciones, el 22 de abril es el “Día Internacional de la Madre Tierra” algo nada menor, por el contrario, es básico recordarnos todos los días que el planeta y sus ecosistemas nos dan vida, sustento y literalmente los estamos exterminando.

 

En 1970 se celebró por primera vez el Día de la Tierra y en 1972 se llevó a cabo la Cumbre de la Tierra de Estocolmo, la primera conferencia internacional sobre medio ambiente donde se establecieron las bases de las acciones a emprender para cuidar el agua, la flora y fauna y en educación ambiental. En 2009, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decretó el 22 de abril como el Día Internacional de la Madre Tierra con el fin de recordar a todo el mundo la interdependencia existente entre los seres humanos y el resto de las especies.

 

No es entonces cuestión de 24 horas, es un tema de conciencia, de ser generosos con el lugar donde habitamos, de ser incluso agradecidos y restaurar los daños ocasionados. Y esto va en el día a día, desde lo que consumimos hasta lo que desechamos. Tener presentes las “3 R”: reducir, reutilizar y reciclar nos traerá un beneficio no solo a nosotros, ni a los vecinos, sino a todo el entorno, al planeta entero.

 

Si lo tomamos como eso, como “nuestro planeta, nuestra casa” podemos ser más cuidadosos y empáticos con todos los seres que lo habitamos. Justo un amigo me contaba que sus hijos estaban sorprendidos porque una pareja de pájaros hicieron su nido en el bambú de su balcón, vive en la Ciudad de México, en una colonia muy céntrica, pero la reflexión era que quitando la parte curiosa, cómo es que hemos sido invasivos con el medio ambiente que ahora los pájaros buscan sus espacios ya no en árboles sino donde puedan.

 

Desde pequeños, con educación y el ejemplo es como las nuevas generaciones deben pensar y actuar con otra visión, términos como calentamiento global, la huella ecológica, consumo responsable, bioenergía, ecocidio, etc. son parte nuestra realidad y no podemos simplemente huir, pues no hay para donde.

 

Con toda seguridad, es de cada persona la responsabilidad de cuidar el medio ambiente, pero los gobiernos como encargados de velar por sus pueblos deben llevar a cabo acciones que permitan un mejor control, no dejar que el dinero y los intereses de políticos y empresarios corruptos sean los que dicten en lo que se está convirtiendo el planeta, las acciones insostenibles a las que nos enfrentamos, tienen implicaciones directas en la vida de la nuestra y de las generaciones futuras.

 

Recordemos entonces que algo tan básico como apagar la luz si no se utiliza, no desperdiciar agua, separar la basura, ir al supermercado llevando tus propias bolsas, bajarle al consumo del plástico, de los popotes, tirar las pilas en los contenedores especiales así como los aparatos electrónicos en desuso, son acciones sencillas que hechas por muchos traen grandes beneficios y se puede lograr una armonía ambiental que por ende traerá una mejor convivencia con todos los que habitamos ésta, «nuestra Madre Tierra».

 

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